

La construcción del monumento a la revolución no era la meta de aquellos que comenzaron con esta obra, pues iba a ser dedicada a otros usos, pero al haber creado el armazón se quedo por 2 décadas sin modificación alguna y en 1932 se empezó a derribar la estructura de lo que correspondía a las naves, mas el esqueleto metálico de la bóveda central; seria una perdida no utilizarlo, así que el Ing. Alberto J. Pani propuso aprovecharle para construir el Monumento a la Revolución, una vez que fue aprobada la idea, a inicios de 1933 se creó un patronato y se lanzó la convocatoria para construir el monumento que recordara a los mexicanos, su revolución, no fue sino hasta cinco años después (1938) que el arquitecto Carlos Obregón Santacilia concluyó la obra.
Este monumento destaca por lo masivo y geométrico de su construcción que nos remite a la arquitectura prehispánica, sin embargo también es fiel representante de una las corrientes arquitectónicas de ese momento, el Art Deco, estilo que se hace presente en los grupos escultóricos que se asientan sobre las pechinas de la cúpula de cobre del monumento, mismos que fueron creados por el artista Oliverio Martínez y que representan respectivamente: la Independencia, las Leyes de Reforma, las Leyes Agrarias y las Leyes Obreras.
Cabe mencionar que la cúpula interior tiene un anillo que la cierra un mirador cuyo recorrido puede provocar vértigo. El ascenso a los dos miradores se hace a través de una serie de escaleras que parten de la base de una de las columnas. El "esqueleto" metálico, fue recubierto con piedra cantera llamada "chiluca".
Y como esta dicho anteriormente, sobre ésta, el escultor mexicano Oliverio Martínez realizó cuatro grupos de esculturas, uno en cada columna, donde representó a la Independencia, las leyes de Reforma, las leyes obreras y las leyes agrarias.
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